Cuidados del Shar-peis > SALUD:
Casos clínicos que puede padecer un shar-pei:
Displasia: Es una malformación congénita que afecta a la cadera del perro, no encajando la cabeza del femur correctamente en ella. No es demasiado frecuente en la raza shar pei. Debemos asegurarnos que los padres de un cachorro estén libres de ella, una prueba específica de displasia a los padres descartaría posibilidades de que aunque el cachorro no la padeciera, la descendencia del mismo la sufriera descendencia. Al año de vida del perro se puede efectuar la prueba de la displasia para certificar que no la sufre. La prueba consiste en una radiografía con anestesia del animal, aunque es preferible y suficiente la sedación del animal. Es conveniente hacérsela a perros con los que pensemos criar, salvaguardando así la salud de sus descendientes.
Entropion: inversión hacia dentro del borde del párpado. Puede afectar tanto al párpado superior como al inferior. Las pestañas o los pelos (el párpado inferior del perro no tiene pestañas) entra en contacto permanente con la córnea irritándola y pudiendo provocar una urceranción de la misma. El entropión puede ser congénito, reflejo o adquirido. -El entropión congénito se encuentra en numerosas razas de perros, en particular en el chow-chow, el shar-pei, el braco alemán, los cockers inglés y norteamericano, el bulldog, el labrador... habida cuenta del carácter racial bien marcado de esta afección, se le atribuye un origen posiblemente genético. -El entropión reflejo, es consecuencia de un violento dolor ocular que provoca una contracción del músculo orbicular de los párpados, causante del cierre del ojo. Puede deberse a una úlcera corneana, a la presencia de un cuerpo extraño en el ojo, a una queratitis o a una conjuntivitis crónica. -El entropión adquirido, más raro, suele ser consecuencia de una cirugía palpebral mal llevada o la prolongación de un entropión reflejo que se ha hecho irreversible. Los síntomas son fáciles de describir: - lagrimeo; - contracción de las pupilas; - inversión del borde palpebral; - todas las consecuencias al nivel de la conjuntiva y de la córnea, unidas a la irritación: queratitis, conjuntivitis y rojez. La mayor parte de los casos en el shar-pei suelen ser fácilmente corregibles en perros de menos de 7 meses, ya que por la morfología de la cabeza de esta raza y sus numerosas arrugas la mayor parte de los cachorros suelen sufrir indicios de esta problemática, por lo que de forma preventiva, durante los primeros meses de vida del cachorro se le aplica un tacking, es decir dos puntitos de sutura en el párpado o una grapa, para mantener el borde del párpado a distancia de la córnea. Esta intervención se suele practicar con un sedante ligero y no es costosa económicamente. Si esta patología la sufriera un adulto o un perro joven con la cabeza ya desarrollada se tendría que recurrir a la cirugía, intervención efectuada con anestesia y más costosa. He de decir que estos casos son puntuales y condicionados principalmente por un golpe o una lesión que haya sufrido el perro.
Ectropion: El párpado inferior aparece invertido hacia el exterior dejando de proteger la conjuntiva. Puede ser congénito o adquirido. El ectropión congénito se observa principalmente en perros de piel floja y flexible (san bernardo, saint-hubert, cocker, perdiguero de Burgos y el mastín español). Además del característico ojo triste, los síntomas clínicos son un lagrimeo unido al hecho de que el párpado inferior no llega a retener la película lagrimal y aparece una rojez de la conjuntiva por su exposición permanentemente a las agresiones del medio exterior (viento, polvo...). La intervención quirúrgica sólo se impone realmente en caso de afección grave. La mayoría de los animales se acostumbran a vivir con un ectropión ligero. En los casos complicados, pueden coexistir entropión y ectropión, en particular en el san bernardo y el dogo alemán: es lo que se llama ojo de diamante cuya corrección quirúrgica resulta particularmente difícil de realizar.
Fiebre del shar-pei: Puede pronosticarse en perros con edades comprendidas entre 2 y 18 meses de edad, más raramente en adultos. Son fiebres repentinas, sin motivo aparente, y pueden acompañarse de episodios de cojera y enrojecimiento de las extremidades, al igual que pueden acompañarse de dolor en la papada o corvejones. Suelen prolongarse entre 24 y 36 horas, y desaparecen sin ningún tratamiento, aunque parece beneficioso administrarle al perro un aspirina infantil o un medicamento dirigido a bajar la fiebre. Es una patología bastante rara y poco más podemos decir de ella.
Otitis: Infección del conducto auditivo, observándose un enrojecimiento del pabellón auricular y mal olor (cuando está un poquita más avanzada la infección), el perro se sacude la cabeza continuamente y se rasca. El shar pei es más propenso que otras razas e igual de propenso que otras muchas a padecer algún episodio de otitis debido al pequeño tamaño de sus orejas y al extremado laberinto que caracteriza a su conducto auditivo, además de la poca ventilación que tiene el mismo al tener las orejas muy pegadas a la cabeza. El tratamiento es muy simple y rápidamente eficaz. En ocasiones podemos confundir una otitis con un exceso de cerumen, no olvidemos que el cerumen del shar-pei es de color marrón oscuro, sólo cuando le veamos el cerumen de un color balnquecino y la orejita enrojecida en su interior se tratará de otitis; el exceso de cerumen provoca sacudidas de su cabeza y picores, solucionando el problema con una limpieza del pabellón auditivo con un producto destinado a tal fin o pasar unas toallitas de bebe, siempre secándole el pabellón con posterioridad a la limpieza con un pañito seco o papel higiénico.
